El nihilismo, como estado psicológico, aparecerá, primeramente, cuando hayamos buscado un "sentido" a todo lo que pasa, que no está en lo que pasa: hasta el punto de que el que busca acaba por abatirse. El nihilismo es, entonces, el conocimiento de un largo despilfarro de fuerzas, la tortura que ocasiona este "en vano", la incertidumbre, la falta de ocasión de rehacerse de algún modo, sea éste el que sea; de tranquilizarse sobre cualquier cosa; la vergüenza de sí mismo, como si hubiéramos estado engañados mucho tiempo... este sentido hubiera podido ser: el "cumplimiento" de un canon moral superior, en todo lo que ha sucedido, el mundo moral; o el acrecentamiento del amor y de la armonía en las relaciones entre los seres; o la realización parcial del estado de felicidad universal; o también la disolución en una nada universal: un fin, cualquiera que éste sea, sirve para dar un sentido a las cosas. Todas estas concepciones tienen de común que quieren alcanzar algo por el proceso mismo: y entonces advertimos que por este "devenir" nada se realiza... Por consiguiente, la causa del nihilismo es la decepción ante un pretendido fin del devenir, ya se refiera esta decepción a un fin completamente determinado, ya sea que, de una manera general, se advierta que todas las hipótesis de un fin sustentadas hasta hoy con respecto a la "evolución en su conjunto" son insuficientes (el hombre no aparece ya como el colaborador, y menos aún como el centro del devenir).
El nihilismo, en cuanto estado psicológico, aparecerá en segundo lugar cuando se haya logrado una totalidad, una sistematización, o también una organización en todo lo que sucede, de suerte que el alma sedienta de respeto y admiración nade en la idea de un dominio y de un gobierno superiores (si se trata del alma de un lógico, el encadenamiento
de las consecuencias y de la realidad absoluta bastarán para conciliarlo todo...). Una forma de unidad, una forma cualquiera de "monismo": y, por consecuencia de esta creencia, el hombre en un sentimiento de profunda conexión y de profunda dependencia frente a un "todo" que le es infinitamente superior, un "modus" de la divinidad... "El bien de la totalidad exige el abandono del individuo"... Ahora bien, no existe semejante totalidad. En el fondo, el hombre ha perdido la fe en su valor, desde el momento en que no es ya un todo infinitamente precioso lo que obra en él: lo que equivale a" decir que ha concebido ese todo para poder dar crédito a su propio valor.
El nihilismo, como estado psicológico, posee aún una tercera y última forma. Dados estos dos juicios, a saber: que por el devenir nada puede ser realizado y que el devenir no está regido por una gran unidad en la que el individuo pueda perderse enteramente como en un elemento de valor superior: queda el subterfugio de condenar este mundo del devenir todo entero, considerándole como ilusión, el inventar un mundo que se encuentre más allá, detrás de éste, un mundo que fuera el mundo-verdad. Pero desde que el hombre comienza a advertir que tal mundo no ha sido edificado más que para responder a necesidades psicológicas y que no tiene ningún derecho a la existencia, empieza a tomar vida una forma suprema de nihilismo, una forma que abraza la negación del mundo metafísico y se prohíbe la creencia en un mundo-verdad. Colocándose en este punto de vista, se admite la realidad del devenir como única realidad, se niega toda clase de camino extraviado que conduzca al más allá y a las falsas divinidades; pero no se soporta este mundo, aunque no se le quiera negar...
¿Qué es lo que ha sucedido, en suma? El sentimiento del no-valor estaba realizado; mas se comprendió que no se podía interpretar el carácter general de la existencia ni por la idea de "fin", ni por la idea de "unidad", ni por la idea de "verdad". Nada se ha conseguido ni obtenido de este modo; la unidad que interviene en la multiplicidad de los acontecimientos, falta; el carácter de la existencia no es "verdadero": es falso...: ya no hay, decididamente, razón para persuadirse
de la existencia de un mundo-verdad... En una palabra, las categorías: "causa", "final", "unidad", "ser", por las cuales hemos obtenido un valor para el mundo, quedan retiradas por nosotros; y desde entonces el mundo tiene el carácter de una cosa sin valor...
Admitiendo que hayamos reconocido que el mundo no puede ser interpretado por estas tres categorías y que, después de este examen, el mundo comienza a carecer de valor para nosotros, será preciso que nos preguntemos de dónde han llegado hasta nosotros estas tres categorías. ¡Tratemos de investigar si es posible negarlas todo crédito! Cuando hayamos despreciado estas tres categorías, la demostración de la imposibilidad de aplicarlas al mundo no es ya una razón suficiente para despreciar el universo.
Resultado: la creencia en las categorías de la razón es la causa del nihilismo; nosotros hemos medido el valor del mundo por estas categorías, que se refieren a un mundo puramente ficticio.
Conclusión: todos los valores por los que nosotros hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el mundo para nosotros, y por los cuales precisamente le hemos despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos estos valores son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y aumentar los campos de la dominación humana, pero proyectadas falsamente en la esencia de las cosas. Sigue siendo, pues, la ingenuidad hiperbólica del hombre lo que hace que se considere él mismo como el sentido y la medida de las cosas...
NIETZSCHE, Friedrich.."La Voluntad de Poder" af 12
El nihilismo, en cuanto estado psicológico, aparecerá en segundo lugar cuando se haya logrado una totalidad, una sistematización, o también una organización en todo lo que sucede, de suerte que el alma sedienta de respeto y admiración nade en la idea de un dominio y de un gobierno superiores (si se trata del alma de un lógico, el encadenamiento
de las consecuencias y de la realidad absoluta bastarán para conciliarlo todo...). Una forma de unidad, una forma cualquiera de "monismo": y, por consecuencia de esta creencia, el hombre en un sentimiento de profunda conexión y de profunda dependencia frente a un "todo" que le es infinitamente superior, un "modus" de la divinidad... "El bien de la totalidad exige el abandono del individuo"... Ahora bien, no existe semejante totalidad. En el fondo, el hombre ha perdido la fe en su valor, desde el momento en que no es ya un todo infinitamente precioso lo que obra en él: lo que equivale a" decir que ha concebido ese todo para poder dar crédito a su propio valor.
El nihilismo, como estado psicológico, posee aún una tercera y última forma. Dados estos dos juicios, a saber: que por el devenir nada puede ser realizado y que el devenir no está regido por una gran unidad en la que el individuo pueda perderse enteramente como en un elemento de valor superior: queda el subterfugio de condenar este mundo del devenir todo entero, considerándole como ilusión, el inventar un mundo que se encuentre más allá, detrás de éste, un mundo que fuera el mundo-verdad. Pero desde que el hombre comienza a advertir que tal mundo no ha sido edificado más que para responder a necesidades psicológicas y que no tiene ningún derecho a la existencia, empieza a tomar vida una forma suprema de nihilismo, una forma que abraza la negación del mundo metafísico y se prohíbe la creencia en un mundo-verdad. Colocándose en este punto de vista, se admite la realidad del devenir como única realidad, se niega toda clase de camino extraviado que conduzca al más allá y a las falsas divinidades; pero no se soporta este mundo, aunque no se le quiera negar...
¿Qué es lo que ha sucedido, en suma? El sentimiento del no-valor estaba realizado; mas se comprendió que no se podía interpretar el carácter general de la existencia ni por la idea de "fin", ni por la idea de "unidad", ni por la idea de "verdad". Nada se ha conseguido ni obtenido de este modo; la unidad que interviene en la multiplicidad de los acontecimientos, falta; el carácter de la existencia no es "verdadero": es falso...: ya no hay, decididamente, razón para persuadirse
de la existencia de un mundo-verdad... En una palabra, las categorías: "causa", "final", "unidad", "ser", por las cuales hemos obtenido un valor para el mundo, quedan retiradas por nosotros; y desde entonces el mundo tiene el carácter de una cosa sin valor...
Admitiendo que hayamos reconocido que el mundo no puede ser interpretado por estas tres categorías y que, después de este examen, el mundo comienza a carecer de valor para nosotros, será preciso que nos preguntemos de dónde han llegado hasta nosotros estas tres categorías. ¡Tratemos de investigar si es posible negarlas todo crédito! Cuando hayamos despreciado estas tres categorías, la demostración de la imposibilidad de aplicarlas al mundo no es ya una razón suficiente para despreciar el universo.
Resultado: la creencia en las categorías de la razón es la causa del nihilismo; nosotros hemos medido el valor del mundo por estas categorías, que se refieren a un mundo puramente ficticio.
Conclusión: todos los valores por los que nosotros hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el mundo para nosotros, y por los cuales precisamente le hemos despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos estos valores son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y aumentar los campos de la dominación humana, pero proyectadas falsamente en la esencia de las cosas. Sigue siendo, pues, la ingenuidad hiperbólica del hombre lo que hace que se considere él mismo como el sentido y la medida de las cosas...
NIETZSCHE, Friedrich.."La Voluntad de Poder" af 12
puedo comentar?? probando probando!!
ResponderEliminarpara eso es el blog maridaaaaaa...no entiendo como funciona esto, me estoy adecuando aun...
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