lunes, 14 de diciembre de 2009

De la Muerte Voluntaria


Muchos mueren demasiado tarde, y algunos mueren demasiado pronto. Todavía suena extraña esta doctrina: «¡Muere a tiempo!»
Morir a tiempo: eso es lo que Zaratustra enseña.
En verdad, quien no vive nunca a tiempo, ¿cómo va a morir a tiempo? ¡Ojalá no hubiera nacido jamás! - Esto es lo que aconsejo a los superfluos.
Pero también los superfluos se dan importancia con su muerte, y también la nuez más vacía de todas quiere ser cascada.
Todos dan importancia al morir: pero la muerte no es todavía una fiesta. Los hombres no han aprendido aún cómo se celebran las fiestas más bellas.
Yo os muestro la muerte consumadora, que es para los vivos un aguijón121 y una promesa. El consumador muere su muerte victoriosamente, rodeado de personas que esperan y prometen.
Así se debería aprender a morir; ¡y no debería haber fiesta alguna en que uno de esos moribundos no santificase los juramentos de los vivos!
Morir así es lo mejor; pero lo segundo es: morir en la lucha y prodigar un alma grande.
Tanto al combatiente como al victorioso les resulta odiosa esa vuestra gesticuladora muerte que se acerca furtiva como un ladrón - y que, sin embargo, viene como señor122.
Yo os elogio mi muerte, la muerte libre, que viene a mí porque yo quiero.
¿Y cuándo querré? - Quien tiene una meta y un heredero quiere la muerte en el momento justo para la meta y para el heredero.
Y por respeto a la meta y al heredero ya no colgará coronas marchitas en el santuario de la vida.
En verdad, yo no quiero parecerme a los cordeleros: estiran sus cuerdas y, al hacerlo, van siempre hacia atrás.
Más de uno se vuelve demasiado viejo incluso para sus verdades y sus victorias; una boca desdentada no tiene ya derecho a todas las verdades.
Y todo el que quiera tener fama tiene que despedirse a tiempo del honor y ejercer el difícil
arte de - irse a tiempo.
Hay que poner fin al dejarse comer en el momento en que mejor sabemos: esto lo conocen quienes desean ser amados durante mucho tiempo.
Hay, ciertamente, manzanas agrias, cuyo destino quiere aguardar hasta el último día del otoño: a un mismo tiempo se ponen maduras, amarillas y arrugadas.
En unos envejece primero el corazón, y en otros, el espíritu. Y algunos son ancianos en su juventud: pero una juventud tardía mantiene joven durante mucho tiempo.
A algunos el vivir se les malogra: un gusano venenoso les roe el corazón. Por ello, cuiden tanto más de que no se les malogre el morir. Algunos no llegan nunca a estar dulces, se pudren ya en el verano. La cobardía es lo que los retiene en su rama.
Demasiados son los que viven, y durante demasiado tiempo penden de sus ramas. ¡Ojalá
viniera una tempestad que hiciese caer del árbol a todos esos podridos y comidos de gusanos!
¡Ojalá viniesen predicadores de la muerte rápida! ¡Éstos serían para mí las oportunas tempestades que sacudirían los árboles de la vida! Pero yo oigo predicar tan sólo la muerte
lenta y paciencia con todo lo «terreno».
Ay, ¿vosotros predicáis paciencia con las cosas terrenas? ¡Esas cosas terrenas son las que tienen demasiada paciencia con vosotros, hocicos blasfemos!
En verdad, demasiado pronto murió aquel hebreo a quien honran los predicadores de la muerte lenta: y para muchos se ha vuelto desde entonces una fatalidad el que él muriese demasiado pronto.
No conocía aún más que lágrimas y la melancolía propia del hebreo, junto con el odio de los buenos y justos, - el hebreo Jesús123: y entonces lo acometió el anhelo de la muerte.
¡Ojalá hubiera permanecido en el desierto, y lejos de los buenos y justos! ¡Tal vez habría aprendido a vivir y a amar la tierra - y, además, a reír! ¡Creedme, hermanos míos! Murió demasiado pronto; ¡él mismo se habría retractado de su doctrina si hubiera alcanzado mi edad! ¡Era bastante noble para retractarse!
Pero todavía estaba inmaduro. De manera inmadura ama el joven, y de manera inmadura odia también al hombre y a la tierra. Tiene aún atados y torpes el ánimo y las alas del espíritu.
Pero en el adulto hay más niño que en el joven, y menos melancolía: entiende mejor de muerte y de vida.
Libre para la muerte y libre en la muerte, un santo que dice no cuando ya no es tiempo de decir sí: así es como él entiende de vida y de muerte.
Que vuestro morir no sea una blasfemia contra el hombre y contra la tierra, amigos míos: esto es lo que yo le pido a la miel de vuestra alma.
En vuestro morir deben seguir brillando vuestro espíritu y vuestra virtud, cual luz vespertina en torno a la tierra: de lo contrario, se os habrá malogrado el morir.
Así quiero morir yo también, para que vosotros, amigos, améis más la tierra, por amor a mí; y quiero volver a ser tierra, para reposar en aquella que me dio a luz.
En verdad, una meta tenía Zaratustra, lanzó su pelota: ahora, amigos, sois vosotros herederos de mi meta, a vosotros os lanzo la pelota de oro.
¡Más que nada prefiero, amigos míos, veros lanzar la pelota de oro! Y por ello me demoro aún un poco en la tierra: ¡perdonádmelo!

Friedrich Nietzsche
Asi Hablo Zaratustra

Ante la epidemia de hippies de tocador, la vacuna con una dosis de realidad.

Se recomienda a idealistas inactivos y moralistas sin remedio abstenerse de leer este comentario...Basta ya de apologistas de lo imposible docrinarios de ideologias perdidas que andan destilando su resentimiento y contagiando a las masas de su impotencia. La fundamentacion a priori de su supuesta praxis se vuelve el eje central de su existencia. Traducen sus insignificantes comportamientos a magnanimos conceptos tan abstractos que ya se pierde la relacion con lo empirico. Les encanta hablar de palabras, mas de acciones poco conocen. En este mundo, donde dar una moneda al pobre se llama "combatir la pobreza" y al insignificante hecho de menter un papel en una urna se llama "la participacion ciudadana del acto civico de la democracia por el cual se manifiesta la voluntad general del pueblo" encontramos una gran variedad de discursos y de ideales tan distintos unos de otros, pero cuando se compara la forma en que vive cada persona notamos una gran similitud. ¿para que sirven los ideales?, solo para pensarlos o a caso te creiste que algun dia los vas a ver plasmados en la realidad. Lamento desilucionarte.
El nivel de confucion que posee la gente es tremendo, la terquedad con la que se maneja es una de las condiciones de posibilidad de la imposibilidad de la pragmatizacion de ideas. Mientras mas en el futuro se coloque un ideal, mas grande, abstracto, e imposible sera finalizarlo. ¿acaso existen ideales que pueden finalizarse? de hecho que si existen, pero si el ideal es lo que direcciona la voluntad es obvio que las voluntades mas impotentes son las que se aferran a ideales mas lejanos para asi teñir de sentido sus insignificantes actos que de hecho nunca cambiaran nada. Estan muy alejados de poder dar cuenta de su condicion primaria, aquella que se esconde tras el velo de lo inexistente y los abriga del frio de la desesperacion y la angustia. Con que inocencia juegan en los pasillos de un laberinto creyendo que siguen el camino hacia eso que los ha elegido como subditos y al cual creen servir cuando lo veneran con devocion. Son victimas del peor de los vicios, insolentes plagas que por no subrevivir al frio llaman primavera al otoño y con hojas secas construyen guirnaldas para festejar su "victoria". Una vez borrachos de su miel invisible entonan sus pueriles canticos que hace que se les erice la piel, luego siguen y siguen bebiendo hasta vomitar sobre la multitud un mix de quimeras. Estos sueños fermentados en el mundo onirico son envasados en distintas botellas y distribuidos segun la necesidad del cliente. Hasta aqui llega mi dosis de vomito envasado. Haz tu pedido.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Pequeña replica contra Socrates hecha en un foro..

Hay olor a apoloigia de socrates por aca...Acusan a Getzemani de no dar argumentos de su postura en contra del filosofo, pero tampoco he leido aqui una buena defensa del mismo. Dicen que era esto, lo otro, pero no dicen porque es bueno hacer lo que el hizo.
Socrates era un sofista mas, saben porque? porque asi como los sofistas se dedicaban a convencer a los demas y no a buscar "la verdad", Sócrates hizo exactamente lo mismo, se dedico a tratar de convencer a la gente de que no sabia nada de lo que decia saber, movia los cimientos de cualquier argumento, desestabilizaba a su contrario. Solamente se dedico a eso, a atacar y a sembrar la duda respecto del conocimiento. Que mas sofista que eso?? Socrates decia que la verdad se encuentra dentro de uno mismo, y el invento un metodo para "sacar" esa verdad, la popular mayeutica, por la cual a travez de preguntas condicionaba la respuesta de su adversario para hacerlo pensar lo que él pensaba. Porque el metodo mayeutico supone socrates conocia la respuesta que estaba por dar el interlocutor ante determinada pregunta. Esto quiere decir que socrates sabia, por mas que decia no saber nada. "solo se que nada se" es la frase ironica que utilizaba para no ser atacado, ya que de que manera se puede atacar el discurso de quien dice no saber nada?? Los sofistas ademas eran en su mayoria escepticos, no es acaso la frase "solo se que nada se" una reafirmacion de la incapacidad de llegar a un conocimiento firme y fundamentado? no es una apologia del desconocimiento? Un Defensa de la incapacidad humanda para dar fundamentos de lo que considera real?, en otras palabras, era un sofista mas, descreyente de la poder alcanzar la verdad por mas que no parezca. Todas las "verdades" a la que a travez de la mayeutica se llega no eran mas que verdades que el mismo socrates ya conocia, ergo verdades subjetivas como las que pregonaban el resto de los sofistas.
El hecho de que socrates no haya escrito nada es simple: no tenia nada que escribir ya que se dedicaba solamente a criticar, y por mas que el estaba convencido de muchas verdades que no las haces "explicitas", su metodo de arribar a la misma siempre necesitaba de un interlocutor. El afirmaba su existencia negando, inclusive negando la vida misma.

He leido aca que muchos defienden a socrates, bueno cada loco con su tema. Yo tranquilamente tambien podria hacerlo ya que conozco la dos caras de la moneda, la que muestra Getzemani y la que defienden los demas, eso me da a mi la capacidad de poder argumentar a favor o en contrar, de elegir en que creer y cuando creerlo, muy sofista no? pues lo soy..en cambio Juan Manuel dice no gustarle Nietzsche porque no le parecen sensatas sus afirmaciones, sensatez??..es sensato tomar sicuta y suicidarse pudiendose escapar? mmmm, si eso es ser sensato prefiero llamarme loco. Socrates no queria vivir mas, negaba la vida misma, era demasiado feo en un pueblo en el cual se pregonaba la belleza, era gordo y fofo en una comunidad donde el ejemplo era el atleta, seguramente habra sido pesimo para la guerra, es por eso que le hicieron un favor al condenarlo a muerte, era un resentido de la vida, saboreo la cicuta como si fuera el vino de la ultima cena, porque estaba convencido de resucitar en sus disipulos.
Lei por ahi que dicen que socrates representa la cultura griega, eso demuestra que no han leido tragedias, ni la Iliada ni la Odisea y mucho menos de las creencias mitologicas en las que vivian.

EL que haya muerto por sus ideas no significa absolutamente nada en lo que respecta a la valoracion de la persona. Yo puedo tener la idea en mi cabeza de matar a todos los judios y puedo morir en el intento y eso no me hace tan noble como socrates saben porque? porque a la hora de evaluar su muerte lo hacemos con la valoracion que el mismo instituyo en occidente, es mas que obvio que nos pareza un "acto noble", ya que socrates lo hizo para que asi lo pensemos, y como mediante PLaton se lo difundio por esta parte del mundo, configuro, junto con el cristianismo, nuestra manera de pensar.
Lo que sucede aqui es que todos ven los que quieren ver, creen que eligen pensar que socrates es lo maximo porque su estructura comprensiva les impide poder pensar y argumentar lo contrario, y esa es la viva muestra de como los prejuicios creados por él hacen todavia efecto sobre nuestra cultura. Lo comprendo perfectamente a Getzemani, y lo apoyo en esta discucion, es demasiado tedioso explicar a fanaticos como los que aqui se observan, el porque su socrates no es como pensaban. Aqui he escrito algunas criticas a socrates, espero escuchar ahora los fundamentos a favor de todos los que los defienden y espero que no me respondan con un "solo se que nada se" para desligarse de la responsabilidad de argumentar sus ideas como lo hacia su viejo maestro..

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Diógenes de Sinope


La figura de Diógenes enseguida pasó a ser una leyenda de provocación y la imagen del sabio cínico por excelencia, de aspecto descuidado, burlón y sarcástico.

Su forma de vida perruna, su estilo agresivo, su comportamiento siempre en contra, le diferencian sin confusiones. Vivía en un tonel, buscaba a plena luz del día con un candil, nada menos que al hombre, se masturbaba en público, comía carne cruda, escribía libros a favor del incesto y del canibalismo. Si alguien es el prototipo de transgresor, ese es Diógenes de Sinope.

Nació en Sinope (Asia Menor) entre los años -413 y -400 y murió en Corinto en el año -323. Este mismo año es probable que murieran también Aristóteles y Alejandro Magno. Su padre era banquero y cuenta Diógenes Laercio que un buen día decidió consultar al oráculo y recibió como respuesta "invalidar la moneda en curso", que como todas las respuestas de los oráculos era enigmática. Dicha respuesta tenía al menos tres sentidos: falsificar la moneda, modificar las leyes o transmutar los valores. Diógenes no quiso elegir e hizo las tres cosas, el resultado fue la expulsión y el destierro de Sinope. Ellos me condenan a irme y yo les condeno a ellos a quedarse, fue su irónico comentario. Forzado por estas circunstancias deambuló por Esparta, Corinto y Atenas, en esta ciudad frecuentó el cinosarges y se hizo discípulo de Antístenes, optó por llevar una vida austera y adoptó la indumentaria cínica, como su maestro.

Desde sus comienzos en Atenas mostró un carácter apasionado, llegando Platón a decir de él, que era un Sócrates que había enloquecido. Pone en práctica de una manera radical las teorías de su maestro Antístenes. Lleva al extremo la libertad de palabra, su dedicación es criticar y denunciar todo aquello que limita al hombre, en particular las instituciones. Propone una nueva valoración frente a la valoración tradicional y se enfrenta constantemente a las normas sociales. Se considera cosmopolita, es decir, ciudadano del mundo, en cualquier parte se encuentra el cínico como en su casa y reconoce esto mismo en los demás, por tanto en mundo es de todos.

La leyenda cuenta que se deshizo de todo lo que no era indispensable, incluso abandonó su escudilla cuando vio que un muchacho bebía agua en el hueco de las manos. Conoció a algunos de los filósofos y gobernantes de la época, se cuenta la anécdota de que estando un día en las afueras de Corinto, se le acercó a Alejandro Magno y ofreció concederle lo que quisiera, a lo que el filosofo respondió simplemente: apártate a un lado que me quitas el sol. Esta anécdota pretende reflejar claramente que el sabio no necesita nada de los poderosos, que está por encima de las riquezas materiales y de la ambición del poder. Esta actitud crea una radical separación con los políticos. Todo esto es posible pero se necesita un duro entrenamiento (ascesis). Diógenes, como todos los cínicos recomienda el entrenamiento para adquirir la areté, ejercitarse tanto física como mentalmente para endurecerse y llegar a la impasibilidad y a la autosuficiencia. La independencia se consigue con el esfuerzo, como el viejo héroe Heracles, que sirve de ejemplo a los cínicos, porque vive conforme a su propia valoración de las cosas y no según normas ni convenciones impuestas desde fuera. Escribió algunos libros, que se han perdido, pero todos los indicios hacen suponer que eran de carácter breve y en forma de máximas o sentencias agudas e irónicas, según sus comentaristas.

Su muerte, como no podía ser de otra manera, también es motivo de anécdotas. Según algunos murió por su propia voluntad, suicidándose mediante la "contención del aliento", dueño de su destino y del momento de su muerte. Según otros murió de las mordeduras de un perro, esta vez de los de cuatro patas o de una indigestión por comer pulpo crudo.

Cuentan también, pero esto ya es otra historia, que aún resuena el eco de las carcajadas del sabio de vez en cuando y que sus amigos levantaron un monumento en su honor, que consistía en una columna coronada por un perro de mármol.

viernes, 23 de octubre de 2009

Restableciendo la inocencia del devenir


¿En qué puede consistir exclusivamente nuestra doctrina? En que nadie concede al hombre sus cualidades, ni Dios, ni la sociedad, ni sus padres y antepasados, ni él mismo. (La idea absurda que rechazamos aquí fue expuesta por Kant en términos de «libertad inteligible», y quizá también por Platón). Nadie es responsable de existir, de estar constituido de uno u otro modo, de encontrarse en estas circunstancias, en este medio ambiente. La fatalidad de su existencia no puede desvincularse de la fatalidad de todo lo que ha sido y de todo lo que será. No es la consecuencia de una intención que le sea propia, de una voluntad, de una finalidad; no se ha intentado alcanzar con él un «ideal de hombre» o un «ideal de felicidad» o un «ideal de moralidad»; es absurdo tratar de encaminar su ser hacia un fin cualquiera. Ha sido el hombre quien ha inventado la idea de fin, pues en la realidad no hay finalidad alguna... Somos necesarios, un fragmento de la fatalidad; formamos parte del todo, somos en el todo; no hay nada que pueda juzgar, medir, comparar y condenar nuestra existencia, pues ello equivaldría a juzgar, medir, comparar y condenar el todo. Ahora bien, no hay nada fuera del todo. La única gran liberación consiste en no responsabilizar a nadie, en no poder atribuir el modo de ser a una causa primera, en que el mundo no sea una unidad ni como sensorio ni como «espíritu»; sólo así se restablece nuevamente la inocencia del devenir. La idea de Dios ha sido hasta ahora la gran objeción contra la existencia. Nosotros negamos a Dios, y, al hacerlo, negamos la responsabilidad; sólo así redimimos el mundo.

NIETZSCHE, Friedrich. "El ocaso de los idolos"..De los cuatro grandes errores, af 8

miércoles, 21 de octubre de 2009

Fracaso de los Valores Cosmologicos

El nihilismo, como estado psicológico, aparecerá, primeramente, cuando hayamos buscado un "sentido" a todo lo que pasa, que no está en lo que pasa: hasta el punto de que el que busca acaba por abatirse. El nihilismo es, entonces, el conocimiento de un largo despilfarro de fuerzas, la tortura que ocasiona este "en vano", la incertidumbre, la falta de ocasión de rehacerse de algún modo, sea éste el que sea; de tranquilizarse sobre cualquier cosa; la vergüenza de sí mismo, como si hubiéramos estado engañados mucho tiempo... este sentido hubiera podido ser: el "cumplimiento" de un canon moral superior, en todo lo que ha sucedido, el mundo moral; o el acrecentamiento del amor y de la armonía en las relaciones entre los seres; o la realización parcial del estado de felicidad universal; o también la disolución en una nada universal: un fin, cualquiera que éste sea, sirve para dar un sentido a las cosas. Todas estas concepciones tienen de común que quieren alcanzar algo por el proceso mismo: y entonces advertimos que por este "devenir" nada se realiza... Por consiguiente, la causa del nihilismo es la decepción ante un pretendido fin del devenir, ya se refiera esta decepción a un fin completamente determinado, ya sea que, de una manera general, se advierta que todas las hipótesis de un fin sustentadas hasta hoy con respecto a la "evolución en su conjunto" son insuficientes (el hombre no aparece ya como el colaborador, y menos aún como el centro del devenir).
El nihilismo, en cuanto estado psicológico, aparecerá en segundo lugar cuando se haya logrado una totalidad, una sistematización, o también una organización en todo lo que sucede, de suerte que el alma sedienta de respeto y admiración nade en la idea de un dominio y de un gobierno superiores (si se trata del alma de un lógico, el encadenamiento
de las consecuencias y de la realidad absoluta bastarán para conciliarlo todo...). Una forma de unidad, una forma cualquiera de "monismo": y, por consecuencia de esta creencia, el hombre en un sentimiento de profunda conexión y de profunda dependencia frente a un "todo" que le es infinitamente superior, un "modus" de la divinidad... "El bien de la totalidad exige el abandono del individuo"... Ahora bien, no existe semejante totalidad. En el fondo, el hombre ha perdido la fe en su valor, desde el momento en que no es ya un todo infinitamente precioso lo que obra en él: lo que equivale a" decir que ha concebido ese todo para poder dar crédito a su propio valor.
El nihilismo, como estado psicológico, posee aún una tercera y última forma. Dados estos dos juicios, a saber: que por el devenir nada puede ser realizado y que el devenir no está regido por una gran unidad en la que el individuo pueda perderse enteramente como en un elemento de valor superior: queda el subterfugio de condenar este mundo del devenir todo entero, considerándole como ilusión, el inventar un mundo que se encuentre más allá, detrás de éste, un mundo que fuera el mundo-verdad. Pero desde que el hombre comienza a advertir que tal mundo no ha sido edificado más que para responder a necesidades psicológicas y que no tiene ningún derecho a la existencia, empieza a tomar vida una forma suprema de nihilismo, una forma que abraza la negación del mundo metafísico y se prohíbe la creencia en un mundo-verdad. Colocándose en este punto de vista, se admite la realidad del devenir como única realidad, se niega toda clase de camino extraviado que conduzca al más allá y a las falsas divinidades; pero no se soporta este mundo, aunque no se le quiera negar...
¿Qué es lo que ha sucedido, en suma? El sentimiento del no-valor estaba realizado; mas se comprendió que no se podía interpretar el carácter general de la existencia ni por la idea de "fin", ni por la idea de "unidad", ni por la idea de "verdad". Nada se ha conseguido ni obtenido de este modo; la unidad que interviene en la multiplicidad de los acontecimientos, falta; el carácter de la existencia no es "verdadero": es falso...: ya no hay, decididamente, razón para persuadirse
de la existencia de un mundo-verdad... En una palabra, las categorías: "causa", "final", "unidad", "ser", por las cuales hemos obtenido un valor para el mundo, quedan retiradas por nosotros; y desde entonces el mundo tiene el carácter de una cosa sin valor...
Admitiendo que hayamos reconocido que el mundo no puede ser interpretado por estas tres categorías y que, después de este examen, el mundo comienza a carecer de valor para nosotros, será preciso que nos preguntemos de dónde han llegado hasta nosotros estas tres categorías. ¡Tratemos de investigar si es posible negarlas todo crédito! Cuando hayamos despreciado estas tres categorías, la demostración de la imposibilidad de aplicarlas al mundo no es ya una razón suficiente para despreciar el universo.
Resultado: la creencia en las categorías de la razón es la causa del nihilismo; nosotros hemos medido el valor del mundo por estas categorías, que se refieren a un mundo puramente ficticio.
Conclusión: todos los valores por los que nosotros hemos tratado hasta ahora de hacer estimable el mundo para nosotros, y por los cuales precisamente le hemos despreciado cuando se mostraron inaplicables, todos estos valores son, desde el punto de vista psicológico, los resultados de ciertas perspectivas de utilidad, establecidas para mantener y aumentar los campos de la dominación humana, pero proyectadas falsamente en la esencia de las cosas. Sigue siendo, pues, la ingenuidad hiperbólica del hombre lo que hace que se considere él mismo como el sentido y la medida de las cosas...


NIETZSCHE, Friedrich.."La Voluntad de Poder" af 12

lunes, 19 de octubre de 2009

Filosofia del Absurdo


La filosofía del absurdo, llamada en ocasiones absurdismo, establece que los esfuerzos realizados por el ser humano para encontrar el significado absoluto y predeterminado dentro del universo fracasarán finalmente debido a que no existe tal significado (al menos en relación al hombre), caracterizándose así por su escepticismo en torno a los principios universales de la existencia. Por ende propugna que el significado de la existencia es la creación de un sentido particular puesto que la vida es insignificante por sí misma, y que la inexistencia de un significado supremo de la vida humana es una situación de regocijo y no de desolación, pues significa que cada individuo del género humano es libre para moldear su vida, edificándose su propio porvenir.

Nace cuando el filósofo y escritor francés Albert Camus, partiendo del movimiento existencialista, se aparta de esa línea filosófica al publicar su manuscrito El mito de Sísifo. También se relaciona con "El extranjero", obra del mismo autor. La filosofía del absurdo está vinculada al existencialismo, aunque no debe ser confundido con éste (hay quienes la consideran un hipónimo de nihilista).

De acuerdo a la filosofía de Camus, los esfuerzos realizados por el ser humano para encontrar el significado dentro del universo acabarán fracasando finalmente debido a que no existe tal significado (al menos en relación al hombre), caracterizándose así por su escepticismo en torno a los principios de la existencia. Esta filosofía también postula que la vida es algo insignificante, que no tiene más valor que el que nosotros le creamos. De esta forma, puede entenderse la vida como un conjunto de repeticiones inútiles, vacías y carentes de sentido y significado, que se llevan a cabo más por costumbre, tradición e inercia que por coherencia y lógica.

Pareciera inevitable encontrar en la tendencia humana a fundamentar, el origen de la concepción de lo absurdo. El hombre persigue constantemente el principio de razón . Nada es porque sí. Todo debe tener una causa o motivo que lo justifique. En el pensamiento religioso, tal causa "eficiente" es Dios, que obra, en tal concepción, como un artesano modelador y ordenador del cosmos. En la cosmovisión atea, tal expediente está vedado. Y de esta manera, el universo y todos los entes, sea en su existencia o en su esencia, son sin un motivo,causa o porqué. Cuando la carencia de esta justificación, que necesita la razón humana, se verifica, aparece la sensación del "sin sentido", o, en otros términos, del absurdo.

Podríamos decir, partiendo de lo que acabamos de señalar, que la categoría del absurdo es una incorporación que la existencia humana y su específica racionalidad introducen en el mundo. Porque hay hombre hay necesidad de racionalización de todo cuanto es. Si tal racionalización no se cumple en cualquier situación verificada, ésta queda sin justificación. La no justificación no es aceptada por la razón y, por consiguiente, se habla entonces de absurdo. El encadenamiento de causa-efecto es una necesidad de la razón, como filósofos de gigantesca talla han establecido. Lo que pareciera imperioso preguntar, ahondando -precisamente de modo filosófico- en esta cuestión, es: "¿por qué es imperioso que todo deba tener una causa?". Cuando esta necesidad a la que el hombre se siente arrastrado de modo natural se pone en tela de juicio, se desvanece la categoría de absurdidad de los seres y de un cosmos eterno o increado y al mismo tiempo, desprovisto de fundamentos.